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¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos!
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miércoles, 21 de enero de 2015

CARTA DE LOS OBISPOS

Comunicado de la Comisión Ejecutiva
Ante la muerte del señor Fiscal, Dr. Natalio Alberto Nisman, los obispos expresamos en primer lugar nuestro afecto y oración a su mamá y a toda su familia, pidiendo al Buen Dios el consuelo de la fe. Sentimientos que hacemos extensivos a las personas cercanas a su afecto y trabajo.
Como pastores compartimos la conmoción, perplejidad e incertidumbre que en estos días afectan a los argentinos. No obstante, confiamos en las instituciones de la República, para superar las sombras de impunidad que dañan la salud de la democracia.
Sentimos la necesidad de hacer un llamado a las autoridades y a toda la dirigencia política a poner todo el esfuerzo, honestidad y capacidad investigativa, para alcanzar la verdad, única base de la justicia.
Recordamos lo que dijimos oportunamente: “Debemos enfrentar estos desafíos confiando en las reservas morales y en los profundos valores que son el sustento de nuestra convivencia, porque la falta de verdad despierta profunda desconfianza y termina dañando el tejido social” (Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad,30).
Como Nación soberana necesitamos estar a la altura de las exigencias judiciales e institucionales, para que este doloroso acontecimiento sea esclarecido.
En estos momentos alentamos a mantener serenidad y cautela en los juicios, firmeza y perseverancia en la búsqueda de la verdad.
Invitamos a nuestro pueblo a intensificar la Oración por la Patria en todas las comunidades, como así también a los hermanos de otras confesiones cristianas y otros credos a permanecer unidos en la plegaria. Pedimos a los hombres y mujeres de buena voluntad a unir sus pensamientos a esta causa.
Con fe y esperanza, volvemos nuestra mirada a la Virgen de Luján, para que ella nos siga acompañando en la construcción de una Patria unida, justa y pacificada.
Comisión Ejecutiva
Conferencia Episcopal Argentina
21 de enero de 2015

lunes, 22 de diciembre de 2014

El Papa llamó a examen de conciencia y enumeró las 15 enfermedades que nos aquejan

VATICANO, 22 Dic. 14 / 10:33 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco tuvo este lunes su encuentro anual con la Curia Vaticana para intercambiar las felicitaciones de Navidad y en su discurso advirtió que si bien “es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia”, esta también está expuesta a enfermedades que debilitan el servicio a Cristo.
En la Sala Clementina, Francisco dijo a los miembros de los dicasterios, tribunales, consejos, oficinas y comisiones, que es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia, “es decir como un cuerpo que intenta día tras día ser más vivo, más sano y armonioso y más unido entre sí y con Cristo”.
“La Curia está siempre llamada a mejorar y crecer en comunión, santidad y sabiduría para realizar plenamente su misión. Y sin embargo, como cada cuerpo, también está expuesta a las enfermedades... Me gustaría mencionar algunas de las más frecuentes en nuestras vidas de curia. Son enfermedades y tentaciones que debilitan nuestro servicio al Señor”, dijo el Papa, que invitó al examen de conciencia para prepararse a la Navidad y luego enumeró las quince enfermedades:
1 – ''La enfermedad de sentirse ‘inmortal’, ‘inmune’ o incluso ‘indispensable’, dejando de lado los controles necesarios y normales. Una Curia que no es autocrítica, que no se actualiza, que no intenta mejorarse es un cuerpo enfermo... Es la enfermedad del rico insensato que pensaba vivir eternamente y también de aquellos que se convierten en amos y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos''.
2 – “La enfermedad de ‘martalismo’ (en referencia a Marta), de la excesiva operosidad: es decir, de aquellos que están inmersos en el trabajo, dejando de lado, inevitablemente, ‘la mejor parte’: Sentarse a los pies de Jesús. Por eso, Jesús invitó a sus discípulos a ‘descansar’ porque descuidar el necesario reposo conduce al estrés y la agitación. El tiempo del reposo para aquellos que han completado su misión, es necesario, es debido y debe tomarse en serio: pasar un ‘tiempo de calidad’ con la familia y respetar las vacaciones como un tiempo para recargarse espiritual y físicamente; hay que aprender lo que enseña el Eclesiastés que ‘hay un tiempo para todo’”.
3 –  ''La enfermedad del endurecimiento mental y espiritual:.. Es la de los que, a lo largo del camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en ‘máquinas de trabajo’ y no en ‘hombres de Dios’... Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para hacernos llorar con los que lloran y se regocijan con los que gozan. Es la enfermedad de los que pierden ‘los sentimientos de Jesús’”.
4 – ''La enfermedad de la planificación excesiva y el funcionalismo: Es cuando el apóstol planifica todo minuciosamente y cree que haciendo así, las cosas efectivamente progresan, convirtiéndose en un contador o contable...Se cae en esta enfermedad porque siempre es más fácil y cómodo quedarse en la propia posición estática e inmutable. De hecho, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo... Él es la frescura, la fantasía, la innovación".
5 – ''La enfermedad de la mala coordinación: Sucede cuando los miembros pierden la comunión entre sí y el cuerpo pierde la funcionalidad armoniosa y la templanza convirtiéndose en una orquesta que hace ruido porque sus miembros no cooperan y no viven el espíritu de comunión y equipo''.
6 – ''La enfermedad de Alzheimer espiritual: Es decir, la de olvidar la ‘historia de la salvación’ la historia personal con el Señor, el ‘primer amor’. Es una disminución progresiva de las facultades espirituales... Lo vemos en los que han perdido el recuerdo de su encuentro con el Señor...en los que construyen muros alrededor de sí mismos y se convierten, cada vez más, en esclavos de las costumbres y de los ídolos que han esculpido con sus propias manos''.
7 – ''La enfermedad de la rivalidad y la vanagloria: Pasa cuando la apariencia, los colores de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida... Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una ‘mística’ falsa y un falso ‘quietismo’”.
8 – ''La enfermedad de la esquizofrenia existencial: Es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica de los mediocres y del progresivo vacío espiritual que ni grados ni títulos académicos pueden llenar. Se crean así su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que enseñan con severidad a los demás y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta''.
9 – ''La enfermedad de las habladurías, de la murmuración, del cotilleo: Es una enfermedad grave que comienza con facilidad, tal vez sólo para charlar, pero que se apodera de la persona convirtiéndola en ‘sembradora de cizaña’ (como Satanás), y en muchos casos en ‘asesino a sangre fría’ de la fama de sus colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que por no tener valor de hablar a la cara, hablan a las espaldas''.
10 – ''La enfermedad de divinizar a los jefes: Es la enfermedad de los que cortejan a los superiores, con la esperanza de conseguir su benevolencia. Son víctimas del arribismo y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios. Son personas que viven el servicio pensando sólo en lo que tienen que conseguir y no en lo que tienen que dar. Personas mezquinas, infelices e inspiradas sólo por su egoísmo fatal''.
11 – ''La enfermedad de la indiferencia hacia los demás: Es cuando todo el mundo piensa sólo en sí mismo y pierde la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas. Cuando los más expertos no ponen sus conocimientos al servicio de los colegas con menos experiencia. Cuando, por celos se siente alegría al ver que otros caen en lugar de levantarlos y animarlos”.
12 – ''La enfermedad de la cara de funeral: Es decir, la de las personas rudas y sombrías, que consideren que para ser serios hace falta pintarse la cara de melancolía, de severidad y tratar a los demás - especialmente a aquellos considerados inferiores - con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo estéril son a menudo los síntomas del miedo y la inseguridad en sí mismo”.
13 – ''La enfermedad de la acumulación: Cuando el apóstol busca llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino simplemente para sentirse seguro... La acumulación solamente pesa y ralentiza el camino inexorablemente”.
14 – ''La enfermedad de los círculos cerrados: Donde la pertenencia al grupo se vuelve más fuerte que la del Cuerpo y, en algunas situaciones que la de a Cristo mismo. También esta enfermedad comienza siempre con buenas intenciones, pero con el paso del tiempo esclaviza a los miembros convirtiéndose en ‘un cáncer’ que amenaza la armonía del cuerpo y puede causar tanto daño - escándalos - especialmente a nuestros hermanos más pequeños”.
15 – ''La enfermedad de la ganancia mundana, del lucimiento: Cuando el apóstol transforma su servicio en poder, y su poder en mercancía para conseguir beneficios mundanos o más poderes. Es la enfermedad de la gente que busca insaciablemente multiplicar su poder y para ello son capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los demás, incluso en periódicos y revistas. Naturalmente para lucirse y demostrarse más capaces que los otros”.
“Hermanos – señaló Francisco -, tales enfermedades y tentaciones son naturalmente un peligro para cada cristiano y cada curia, comunidad, congregación, parroquia, movimiento eclesial y pueden golpear a nivel individual y comunitario”.
Ante ello, aseguró que “solo el Espíritu Santo – el ánima del Cuerpo Místico de Cristo, como lo afirma el Credo Niceno Constantinopolitano: ‘Creo…en el Espíritu Santo, Señor y vivificador-, sana toda enfermedad. Es el Espíritu Santo que sostiene cada sincero esfuerzo de purificación y toda buena voluntad de conversión. Él nos hace entender que cada miembro participa en la santificación del cuerpo y a su debilitamiento”.
“La curación – indicó Francisco- es también fruto de la conciencia de la enfermedad y de la decisión personal y comunitaria de curarse soportando pacientemente y con perseverancia la cura”.
“Por lo tanto, en este tiempo de Navidad y todo el tiempo de nuestro servicio y de nuestra existencia - a vivir ‘según la verdad en el amor, intentando crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado, mediante la colaboración de todas las coyunturas, según la energía propia de cada miembro, recibe fuerza para crecer de manera de edificarse a sí mismo en la caridad’''.
''Una vez leí que los sacerdotes son como los aviones, son noticia sólo cuando se caen, pero hay tantos que vuelan. Muchos los critican y pocos rezan por ellos. Es una frase muy simpática, pero también muy cierta, ya que describe la importancia y la delicadeza de nuestro servicio sacerdotal y cuánto daño puede causar un sacerdote que ‘cae’ a todo el cuerpo de la Iglesia''.
“Por lo tanto, para no caer en estos días que nos preparamos a la Confesión, pidamos a la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, que sane las heridas del pecado que cada uno de nosotros lleva en su corazón y sostenga a la Iglesia y a la Curia a fin de que seamos sanos y resanados, santos y santificados, para la gloria de su Hijo y la salvación nuestra y del mundo entero. Pidámosle que nos haga amar a la Iglesia como la ama Cristo, su Hijo y Señor nuestro, y de tener el coraje de reconocernos pecadores y necesitados de su Misericordia y de no tener temor de nuestra mano entre sus manos maternas”, concluyó.

sábado, 6 de diciembre de 2014

DIOS PERDONA TODO

A mí nunca se me va a olvidar una historia que leí de la Guerra Civil Española donde un republicano estaba muriéndose y le pidió a dos soldados nacionalistas que pasaban por ahí: -¡Un sacerdote, por favor! ¡Un sacerdote! Uno de los soldados le gritó: -¡Púdrete en el infierno! Pero el otro soldado, compadecido, buscó un sacerdote y se lo llevó.
Cuando el moribundo vio al cura le preguntó con mucha ansiedad: -¿Usted es el párroco de este pueblo? Y el sacerdote le contestó que sí. Total que el hombre se confesó, recibió los santos óleos y el sacerdote le pidió a los soldados que lo llevaran a un sitio techado para que no muriera en la calle.
En el trayecto el hombre decía: -¡Me ha perdonado, me ha perdonado! Y uno de los soldados le dijo: -¡Claro que te ha perdonado, ese es su trabajo! Pero el hombre señaló: -Es que yo no solamente maté 16 sacerdotes sino que cuando llegué a este pueblo para matar al cura me encontré con su padre y su hermano y como no me dijeron dónde estaba, los maté a ellos. Y este hombre, a quien he matado a su padre y a su hermano, me ha dado la absolución ¡Me ha perdonado!
Bueno, así es Dios. Dios perdona todo. Absolutamente todo si estamos verdaderamente arrepentidos. Y eso es algo que a veces quienes guardan rencor por algo grave que le ha pasado a ellos, a sus familiares, etc., no pueden comprender fácilmente.
Pero es que las cosas de Dios definitivamente no son fáciles de entender. Justo ahora que estamos comenzando el tiempo de adviento es un momento propicio para reflexionar sobre algunas cosas que no son fáciles de entender.
¿Cómo explicarnos por ejemplo que Dios se encarnó en una Virgen para venir como un bebé pobre y desvalido a esta tierra, para salvarnos de nuestros pecados? ¿Cómo entender que Dios haya mandado a Su propio Hijo para que muriera en una cruz vejado, ultrajado y despreciado por muchos? ¿Acaso no era más fácil que viniera Todopoderoso, con rayos y centellas desde lo Alto, para gritarnos que nos arrepintiéramos y que nos portáramos bien?
Pues no fue así porque Dios nos hizo libres. Libres para que lo sigamos y lo amemos solo si nos da la gana. Él nos dejó el camino para seguirlo, y nos lo recordó muchas veces a través de Su Hijo en muchas parábolas, para que aprendiéramos lo que es el mal y lo que es el bien.
Jesucristo, quien es infinitamente misericordioso, vino a esta tierra a reformar el “ojo por ojo y diente por diente” del Antiguo Testamento pero también vino a decirnos que los Mandamientos para todos los hombres son los mismos 10 que su padre Dios le entregó a Moisés.
Y por si fuera poco dejó el sacramento de la confesión en su Iglesia cuando le dijo a los apóstoles: “Recibid el Espíritu Santo, a quienes le perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos” (Jn 20, 22-23).
Ese sacramento que nos muestra la infinita misericordia de Dios, que perdona lo que sea a quien se muestre verdaderamente arrepentido y con disposición a no volver a pecar. ¿Cuántas veces uno no ha leído ese maravilloso pasaje del Evangelio donde Cristo le dice a la Magdalena: “Tus pecados te son perdonados; vete y ¡no peques más!?” (Jn 8,11).
¿Cuántos hombres que eran grandes pecadores, terminaron siendo santos de altar? San Agustín cada vez que pensaba convertirse le decía a Dios: “Todavía no, Jesús, que a mi me cuesta mucho vivir la castidad”.
Y así como San Agustín somos muchos quienes nos hemos dado trancazos en la vida por dejar al Niño Jesús esperándonos en un rincón. Y no entendemos que Él está ahí en su cunita, con los brazos abiertos, ansioso para que nos decidamos rápidamente a empezar una Vida Nueva, una vida que meta a Cristo en nuestros planes.
Esta época de adviento, que la Iglesia nos regala para que nos preparemos internamente para recibir al niño Jesús, es un tiempo maravilloso para convertirnos, para convertirnos de corazón. Es un tiempo maravilloso para acudir al sacramento de la confesión.
No dejemos ese encuentro con Cristo para la última hora, como lo hizo el republicano o el buen ladrón, porque no sabemos cuándo Dios nos va a llamar a su presencia.
¡Ojalá aprovechemos mucho este tiempo de Adviento para prepararnos de la mejor manera y poder recibir a Cristo en nuestro corazón! ¡Aprovechemos este maravilloso tiempo para centrarnos en lo importante: Cristo y la salvación; y para no dispersarnos en cosas que nunca podrán darnos la Paz que sólo Jesucristo nos puede dar!
María Denisse Fanianos de Capriles
@VzlaEntrelineas

domingo, 23 de noviembre de 2014

¡GRACIAS..!

Agradecer. 
No te prives de decir GRACIAS hoy, quizás mañana ya no puedas, ya sea tarde… ya porque tu no estés, ya porque él no esté.
No te prives de reconocerlo hoy, abrazarlo hoy, mirarlo a los ojos hoy y decir simplemente GRACIAS.
Se nos pasa la vida, mirando adelante, mirando hacia atrás, y de pronto, cuando menos acordamos, cuando miramos al lado aquel ya no está, ya se bajó en la estación anterior y entonces me pesa saber que no tuve tiempo, o quizás el valor de detenerme un instante para, con humilde reconocimiento, y desde el fondo del alma gritar ¡GRACIAS!

Y a vos, ¿por qué habríamos de agradecerte?
Por que estás, solamente porque estás, me acompañás, caminás a mi lado, nada más ni nada menos porque estás. Tu presencia es tangible, palpable, nadie puede negarla, es palabra, risa, llanto… ES VIDA.
Puedes haber construido, elaborado, hecho nada, poco o mucho, muchísimo quizás, eso es medida humana, eso es sólo percepción de quién juzga, eso no es lo importante… cuando te necesité estabas, estás y se que estarás… eso es lo que tiene valía.


Por eso no queremos seguir dejando pasar el tiempo sin reconocer a los que estuvieron y a los que están siempre dispuestos en nuestra Capilla.
Son muchos, pero año a año iremos ampliando nuestro GRACIAS a todos y cada uno.

Comenzamos recordando y aplaudiendo porque estuvieron, y por la Fe que nos mueve sabemos que continúan estando, acompañando y caminado junto a nosotros Bonicha, Margarita, Charalo y Rogelio.

Y este año comenzamos con un GRACIAS para:

Don Luis Cantizano…

Don Rafael Vargas…

Doña Rosa Ríos…


La lista no acaba, el próximo año, Dios mediante, otros serán a quienes diremos GRACIAS, y en ellos, como hoy, a TODOS quienes caminan junto a nosotros.

jueves, 1 de diciembre de 2011

DIA MUNDIAL CONTRA EL SIDA

domingo, 28 de agosto de 2011

¿Qué es el aborto..?

Con un bebe de brazos, una mujer muy asustada llega al consultorio de su ginecólogo y le dice:
-Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio.
Mi bebé aún no cumple un año y ya estoy de nuevo embarazada.
No quiero tener hijos en tan poco tiempo, prefiero un espacio mayor entre uno y otro.....
El médico le preguntó:
-Muy bien, ¿qué quiere que yo haga?
Ella respondió:
-Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.
El médico se quedó pensando un poco y después de algún tiempo le dice:
-Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.
La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.
Él siguió hablando:
-Vea señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos. Así usted tendrá un periodo de descanso hasta que el otro niño nazca.
Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños.
Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos puesto que usted no correrá ningún riesgo.
La mujer se asustó y dijo:
-¡No, doctor! ¡Qué horror! ¡Matar a un niño es un crimen!
-También pienso lo mismo, señora, pero usted me pareció tan convencida de hacerlo, que por un momento pensé en ayudarla.
El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.
Convenció a la madre que no hay la menor diferencia entre matar un niño que ya nació y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.

¡EL CRIMEN ES EXACTAMENTE EL MISMO!


No...!!!!!!! Al aborto

Homilía del 22º Domingo durante el año

La respuesta del Jesús a Pedro es sumamente dura: “¡Retírate, ve detrás de mi, Satanás! Tú eres para mi un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”.
Sorprende esta respuesta del Señor aún más, porque pocos momentos antes Pedro había sido nombrado jefe de la Iglesia y Jesús lo había felicitado por haberlo reconocido como el Mesías. Cristo le hizo ver que esa verdad que Pedro había reconocido y confesado no le venía de ningún hombre, sino que se la había revelado Dios Padre. Pero en este episodio de hoy, Jesús llama a Pedro “Satanás” y lo acusa de tener el modo de pensar de los hombres. Totalmente lo contrario a lo anterior. ¿Qué ha sucedido?
San Pedro, utiliza los criterios del mundo y no los de Dios, por lo que se equivoca pensando que el Mesías, el Hijo de Dios, no podía ser perseguido y ajusticiado. Y con esto expresa algo que es muy lógico para el pensar de los hombres, pero no para Dios: si alguien es tan importante como el Mesías esperado, éste tiene que ser una persona de éxito y de victoria; no puede morir perseguido y fracasado. ¡No puede suceder lo que Jesús está anunciando!
San Pedro, además, rechaza el sufrimiento para Jesús. Así nos sucede a nosotros: no queremos sufrimiento ni para nosotros, ni para nuestros seres queridos. Pero resulta que en el plan de Dios, mucho beneficio viene del sufrimiento bien llevado, y todo sufrimiento -aceptado en amor a Dios- tiene un valor tan grande, que ese valor sirve de redención para quien sufre y, además, para muchos otros.
¡Qué difícil es comprender y aceptar así el misterio del sufrimiento humano! Especialmente si día tras día nos están proponiendo que no hay que sufrir. Pero eso no es lo que Cristo nos propone con su ejemplo y con su Palabra.
Efectivamente, en este pasaje evangélico Cristo anuncia su propia Pasión y Muerte. Pero no se detiene allí, sino que enseguida de recriminar a Pedro, hace un anuncio aún más impresionante: no sólo va a tener que sufrir El, pues éste es el Plan de Dios, sino que cada uno de nosotros, si queremos seguirlo a El, deberemos también sufrir con El.
Esto es el Evangelio. Pero... ¡Qué distinto a lo que pensamos! ¡Qué distinto a los que se nos propone cuando se presentan los sufrimientos! Hoy en día hay hasta una secta que parece muy evangélica y muy cristiana, cuyo lema consiste en dejar de sufrir.
Entonces, a pesar de lo que nos traten de vender, a pesar de lo que nos pueda parecer, para seguir a Cristo hay que perder la vida, hay que saber hacerse ofrenda viva, santa y agradable a Dios, como nos exhorta San Pablo; hay que renunciar a lo que pareciera que es la vida, a lo que el mundo nos presenta como si fuera lo más importante en la vida.
Hay que renunciar a muchas cosas, pero la mayor y más importante renuncia y ofrenda que debemos hacer es la de nuestro propio yo: renunciar a criterios propios, para asumir los de Dios; renunciar a la voluntad propia, para asumir la Voluntad de Dios.
¿Cuál es la Voluntad de Dios? ¿Cómo conocer la Voluntad de Dios? Esto es algo que siempre nos preguntamos. Hoy San Pablo nos da una de las formas para conocer la Voluntad Divina, cuando nos dice en la Segunda Lectura:
No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la Voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto”.
Quiere decir esto que para conocer la Voluntad de Dios hay que desprenderse de los criterios del mundo, hay que desprenderse del “yo”, hay que desprenderse de las formas de ser, de pensar y de actuar comunes y corrientes, propias del montón, y dejarse tomar por las formas de ser, pensar y actuar de Dios.
Con esto ya no estaremos en la “mayoría”; estaremos en la “minoría” -es cierto- pero estaremos en Dios y le daremos el culto que El desea y se merece. Más aún, obtendremos la Verdadera Vida, aunque perdamos la “vida” que engañosamente el mundo nos ofrece como ¡tan importante!, como si fuera la verdadera vida.
Placer, poder, riqueza, éxito, lujos, comodidades, apegos, satisfacciones ... todas estas cosas, aún lícitas, forman parte de esa “vida” a la que hay que renunciar para abrazar la Cruz que Jesús nos presenta.

Extraído de www.homilia.org

domingo, 24 de julio de 2011

Domingo 17º Durante el año

Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo" (Mt 13, 44-45).

Salomón le pidió a Dios el don de la sabiduría (Primera Lectura: 1Rey 3, 5.7-12). La prefería a todas las riquezas de este mundo. Pero la sabiduría no equivalía a erudición ni a un fácil truco para tener a mano algunas fórmulas en el momento de un examen. La sabiduría era el arte de saber conducirse en la vida por el camino recto. La sabiduría equivalía a la justicia.

LA JERARQUÍA DE VALORES

También el evangelio que hoy se proclama (Mt 13, 44-52) contiene una sencilla y hermosa lección sobre la verdadera sabiduría. Jesús la expresa bajo la forma de tres parábolas inspiradas en la vida ordinaria de las gentes de su alrededor: agricultores de Galilea, mercaderes de Cafarnaúm y pescadores del lago de Genesaret.

  • Un hombre encuentra un tesoro en el campo y lo esconde de nuevo. Vende todo lo que tiene y, lleno de alegría, se apresura a comprar aquel campo.
  • Un comerciante en perlas finas, encuentra una de gran valor. También éste vende todo lo que tiene y la compra.
  • Unos pescadores arrojan la red en el mar y recogen toda clase de peces. Llegados a la costa se sientan y hacen la selección entre los buenos y los malos peces.

Las tres parábolas coinciden en una enseñanza. Es preciso estar preparados para hacer las opciones justas en la vida. En eso consiste la verdadera sabiduría. Hay que establecer una jerarquía de bienes y de valores. Y aprender a prescindir de lo que vale menos para conseguir lo que vale más. Aunque parezca costosa, esa decisión comporta una gran alegría.

LAS VERDADERAS OPCIONES

“El reino de los cielos se parece…” El mensaje de las parábolas quedaría incompleto si se olvidara esa breve introducción que las encabeza. Jesús no es un moralista. Es un profeta. No vende fáciles recetas para aumentar la autoestima personal. Revela el rostro, la presencia y las expectativas de Dios con relación a la humanidad. Es decir, el Reino de Dios.
“El reino de los cielos se parece a un tesoro”. El Reino de Dios está escondido a los ojos de muchos. Pero existe y es real. Sale a nuestro encuentro cuando menos lo sospechamos. Y exige de nosotros la disponibilidad para entregar todo lo que hacemos y tenemos. La parábola nos sugiere la valía de la fe.
“El reino de los cielos se parece a un comerciante”. El Reino de Dios puede estar expuesto a la luz pública. Pero sólo quien anda buscándolo, lo encuentra. Hace falta tener sed para encontrar la fuente que mana y corre. Hace falta la capacidad para conocer el valor que encontramos para arriesgarlo todo. La parábola nos habla de la aventura de la esperanza.
“El reino de los cielos se parece a la red”. El Reino de Dios es inabarcable como el mar. Requiere de nosotros arrojo y valentía, pero también la preparación y los instrumentos necesarios para captar su riqueza. Y el discernimiento necesario para apreciar el valor de las opciones. La parábola nos da la clave de la sabiduría que, sin duda, es el amor.

- Señor Jesús, tú eres El tesoro y la perla que nos salen al encuentro. Tú eres el modelo de las grandes virtudes del reino de tu Padre y nuestro Padre. Que tu Espíritu nos enseñe a realizar con alegría las opciones que nacen de la verdadera sabiduría. Amén.

Extraído de las reflexiones de José-Román Flecha Andrés
Universidad Pontificia de Salamanca

domingo, 10 de julio de 2011

Domingo 15º Durante el año

Este domingo Jesús nos trae la "parábola del sembrador",  el que esparce la semilla haciendo que caiga en todo y en todos, para que cada uno la haga germinar en su corazón.
Como dice don José Antonio Pagola en su reflexión: Para sembrar el Evangelio hemos de salir de nuestra seguridad y nuestros intereses. Evangelizar es “desplazarse”, buscar el encuentro con la gente, comunicarnos con el hombre y la mujer de hoy, no vivir encerrados en nuestro pequeño mundo eclesial.

Y agrega algo esencial...
A sembrar no se puede salir sin llevar con nosotros la semilla. Antes de pensar en anunciar el Evangelio a otros, lo hemos de acoger dentro de la Iglesia, en nuestras comunidades y nuestras vidas. Es un error sentirnos depositarios de la tradición cristiana con la única tarea de transmitirla a otros. Una Iglesia que no vive el Evangelio, no puede contagiarlo. Una comunidad donde no se respira el deseo de vivir tras los pasos de Jesús, no puede invitar a nadie a seguirlo.

Para finalizar, Pagola nos dice que hemos de aprender a sembrarlo con fe, con realismo y con verdad. Evangelizar no es transmitir una herencia, sino hacer posible el nacimiento de una fe que brote, no como “clonación” del pasado, sino como respuesta nueva al Evangelio escuchado desde las preguntas, los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de nuestro tiempo. No es el momento de distraer a la gente con cualquier cosa. Es la hora de sembrar en los corazones lo esencial del Evangelio.

Extraído de http://somos.vicencianos.org/comentarios/2011/07/06/ciclo-a-15%C2%BA-domingo-de-tiempo-ordinario-reflexion-de-jose-antonio-pagola/

miércoles, 25 de mayo de 2011

Para pensar...

Hemos recibido este lindo Power Point, y lo compartimos en este 25 de Mayo...
Argentina...¿Que nos pasó?
Recomendable!

domingo, 20 de febrero de 2011

Homilía del Domingo 20 de Febrero de 2011

El P. Ricardo, en su homilía, rescató el verdadero sentido de “alcanzar la santidad” que nos anuncian las Lecturas de hoy (Lev 19, 1-18; 1Cor 3, 16-23; Mt 5, 38-48).
“No por estar más cerca de lo Sagrado, ir a Misa o rezar mucho nos garantiza la santidad –dijo–, a veces nos quedamos sin comprender la realidad de Jesucristo”.
“Para lo judíos entrar al templo y estar en contacto con lo sagrado significaba la purificación, Jesús dice que esto no alcanza, hay que dar un paso más. Él nos habla de las obras de caridad, obras de amor; obras que a veces superan hasta nuestras propias fuerzas. Así se muestra la coherencia entre lo que recibimos en el bautismo y aquello que podemos manifestar.
Muchas personas ponen como excusa el alejarse de la Iglesia porque ven a personas que se dicen cristianas, que rezan o celebran la Misa como cristianos pero no lo manifiestan en obras de amor, de perdón y caridad.
Jesús insiste que la santidad pasa por esa realidad: no basta con amar al que nos ama, tenemos que amar al enemigo y rezar por él. San Pablo dice que por el Bautismo somos hermanos y seguidores de Jesús y por lo tanto en la imitación de Cristo alcanzamos la perfección y a la santidad.
Pidamos al Señor la Gracia de ser coherentes entre lo que realmente ya somos como cristianos y lo que realmente podemos transmitir.”

lunes, 31 de enero de 2011

Hornero construyendo

La Divina Sabiduría ha puesto infinidad de muestras de su existencia a nuestro alcance. Este pajarito conocido con los nombres vulgares de Hornero, casero, caserito, albañil, hornerillo, alonsito (en Argentina), joao - de - barro (en Brasil), alonso garcía (en Paraguay), Tiluchi (en Bolivia), obirog, ogaraití (en Guaraní), Furnarius rufus (nombre científico) es lo más cercano que podemos disfrutar.
El power point que ponemos a consideración plantea algunos interrogantes que surgen de la observación del autor y que de ningún modo pretendemos sea una demostración científica, pero, sin dudas, reafirma una vez más la existencia de Dios.


viernes, 31 de diciembre de 2010

Jornada Mundial por la Paz





Con el Lema "Libertad religiosa, camino para la paz", el Santo Padre Benedicto XVI se dirige a todo el mundo en este primer día del año 2011, al celebrarse la Jornada Mundial por la Paz, en su 43º edición desde su institución en el año 1968.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Carta de una joven

Cuando llega fin de año llegamos también al fin de nuestras fuerzas. Unas vacaciones, pensamos, sería lo mejor para recargar "las pilas" y comenzar de nuevo.
Quizás la batería de recarga sea algo similar a lo que hizo la joven que escribió esta carta... si pedimos con confianza.


Hola querido Dios!!
¿Cómo estás?... Te escribo para saludarte y porque aho
ra sí tengo que surtirme, pues la "canasta básica" con que me mandaste al mundo se me ha ido agotando a lo largo de estos años.
Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudencia y la tolerancia. Ya me quedan poquitas esperanzas y el frasquito de fe, está también vacío. La imaginación también está escaseando por estos lares.

También debes saber que hay cosas de la canasta que ya no necesito como la dependencia y esa facilidad para coger berrinches, que tantos enojos y problemas me han ocasionado.

Así que quisiera pedirte nuevos productos para la canasta. Para empezar me gustaría que rellenaras los frascos de paciencia y tolerancia (pero hasta el tope), y mándame por favor el curso intensivo "Cómo ser más prudente", volúmenes 1, 2 y 3.

Envíame también varias bolsas grandes, pero "bolsones" de madurez que tanta falta me hace. También quisiera un baúl de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera.

Te pido que me mandes dos piedras grandes y pesadas para atarlas a mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra. Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme y tomar el camino correcto, te lo agradecería mucho.

Regálame imaginación otra vez; pero no demasiada, porque debo confesar que en algunas ocasiones tomé grandes cantidades y me empachó. Nuevas ilusiones y una doble ración de fe y esperanza también me caería excelente.

Te pido también una paleta de colores para pintar mi vida cuando la vea gris y oscura. Me sería muy útil un bote de basura para tirar todo lo que me hace daño.

Por favor mándame un frasco de alcohol y una cajita de tiritas para sanar mi corazón, porque últimamente ha tropezado bastante y tiene muchos raspones.

Te pido muchas zanahorias, para tener buena vista y no dejar pasar las oportunidades por no ver las cosas positivas de la vida. Necesito también un reloj grande, muy grande, para que cada vez que lo vea me acuerde de que el tiempo corre y no debo desperdiciarlo.
¿Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí mismo, eh? Sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles y para levantarme cuando caiga.

También quisiera una cajita de pastillas de las que hacen que crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que me vaya bien en la vida y te pido unas tres o cuatro toneladas de "ganas de vivir", para cumplir mis sueños.

Necesito también una pluma con mucha tinta, para escribir todo lo que pude hacer y lo que no he logrado. Pero más que nada, te pido que me des mucha vida, para lograr todo lo que tengo en mente y para que el día que me vaya contigo, tenga algo que llevarte y veas que no desperdicié el tiempo aquí en la Tierra.

De antemano te agradezco lo que me puedas mandar y te agradezco el doble todo lo que me mandaste la primera vez.

Con mucho cariño.... Te adora, tu hija.

Cómo no creer...

Saludamos a todos nuestros visitantes en este año que se cierra deseando que Dios les otorgue a través de María Santísima todas las Gracias para el 2.011.

El power point que sigue es nuestro mejor deseo... ¡Que todos veamos a Dios en las cosas cotidianas!

Feliz Año para todos..!


Cómo no creer en Dios.pps

sábado, 9 de octubre de 2010

Seminario de Vida

sábado, 13 de marzo de 2010

¿Qué ofrecer en Cuaresma?

Sabemos que Cuaresma es un Tiempo de Conversión. Se nos pide Ayuno, Caridad y Oración. Llegado el momento se nos plantea la duda de qué podemos ofrecer como Ayuno. El siguiente Power Point tiene varias hermosas sugerencias. Recomendamos verlo, quizás encuentres allí algo a lo cual estás muy aferrado y quieras ofrecerlo al Señor para que Él, conforme a su voluntad, lo devuelva en Gracias a vos o a quien más lo necesite.
EL HIJO PRÓDIGO
Soy yo el Hijo Pródigo que vuelve,
pero no una, ni dos, ni diez... ¡mil veces!
Cada vez que confieso mis pecados
y el regreso a tu casa siempre ofreces.

Cuando en misa escuchaba la parábola
¡oh, soberbia de mí , que me indignaba!
porque al hijo bueno no daban gloria
y al terrible pecador festejaban.

Yo, a mi ciega ley tan aferrada,
no podía creer lo que escuchaba:
¿Cómo? ¿Al justo no le espera recompensa
más grandiosa que al que no respetó nada?

Muchos años pasaron y caídas
hasta que en mi experiencia comprendiera...
En mi orgullo deleznable creía
que de los dos hijos, el fiel yo era.

¡Que engreída, creyéndome intachable!
Iba a misa, cumplía mandamientos...
Pero... ¿cuánto abundaba en mezquindades
y rencores guardados bien adentro?

¿Yo la improba, la pura, la impecable?
¡No, Señor, descubrí que no soy esa!
Falta de misericordia había juzgado,
al que, arrepentido, a tus pies regresa.

Ahora si se quién soy realmente
y agradezco que, paciente me esperes.
Soy yo el Hijo Pródigo que vuelve,
pero no una, ni dos, ni diez... ¡mil veces!

Autor: Teresita de Antueno
Café del Abrazo Literario
Publicado en La Liturgia Cotidiana. Ed. San Pablo

lunes, 8 de febrero de 2010

Escucha Sus Palabras...

- No sé si Él se preocupa mucho por nosotros -dijo el chico-. No necesitaba haber sido tan duro.
- Debe de haber intentado otras maneras, hasta descubrir que no lo escuchábamos. Estábamos demasiado acostumbrados a nuestras vidas, y ya no leíamos Sus palabras.
- ¿Dónde están escritas?
- En el mundo que te rodea. Basta prestar atención a lo que sucede en tu vida y descubrirás, en cualquier momento del día, dónde esconde Él Sus palabras y Su voluntad. Procura cumplir lo que te pide; ésta es la única razón de tu estancia en este mundo.
- Si lo descubro, lo escribiré en las tablillas de barro.
- Hazlo si quieres. Pero más importante es que las escribas en tu corazón; allí ellas no podrán ser quemadas ni destruidas, y tú las llevarás dondequieras que vayas.

Pablo Coelho - "La Quinta Montaña" - 1997

martes, 26 de enero de 2010

Actitud de Dios...

Hechos de la vida pueden demostrar lo que Dios hizo y hace cada día por nosotros.