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¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos!

domingo, 4 de diciembre de 2011

2º Domingo de Adviento

“Un bautismo de arrepentimiento, para el perdón de los pecados” (Mc. 1, 1-8).

Con esta descripción de la predicación de San Juan Bautista ya podemos ir viendo que la preparación para recibir al Señor consiste en arrepentirnos y en recibir el perdón de los pecados.

Pero si observamos el detalle que da el Profeta Isaías sobre cómo se prepara el camino del Señor tenemos más información de cómo puede ser ese proceso de conversión y de arrepentimiento al que estamos llamados muy especialmente durante este tiempo de Adviento, el cual nos presenta la Liturgia de la Iglesia en preparación para la venida del Señor.

“Aplanar cerros y colinas” significa rebajar las alturas de nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestra altivez, nuestro engreimiento, nuestra auto-suficiencia, nuestra arrogancia, nuestra ira, nuestra impaciencia, nuestra violencia, etc.

“Rellenar quebradas y barrancos” significa rellenar las bajezas de nuestro egoísmo, de nuestra envidia, nuestras rivalidades, odios, venganzas, retaliaciones ... pecados todos que dificultan el poder vivir en armonía unos con otros, pecados que impiden la realización de ese Reino de Paz y Justicia que Cristo viene a traernos.

“Enderezar los caminos torcidos y con curvas” significa rectificar el camino, cambiar de rumbo si vamos por caminos torcidos y equivocados, que no nos llevan a Dios. ¿A dónde queremos ir? ¿Hacia dónde estamos dirigiéndonos? ¿Estamos preparándonos para que el Señor nos encuentre, como nos dice San Pedro en la Segunda Lectura, “en paz con El, sin mancha, ni reproche”? (2 Pe. 3, 8-14).

l Adviento es tiempo propicio para responder a la llamada de San Juan Bautista. Es la misma llamada que nos hace el Mesías que viene y que nos hace la Iglesia siempre, pero muy especialmente en Adviento: conversión, cambio de vida, enderezar el camino, rebajar las montañas y rellenar las bajezas de nuestros pecados, defectos, vicios, malas costumbres, faltas de virtud; nacer de arriba, nacer del Espíritu Santo, etc.

El Mesías fue anunciado en el Antiguo Testamento y llegó hace unos 2.000 años. La venida de Cristo al final del tiempo también ha sido anunciada y puede venir en cualquier momento “como los ladrones” -nos dice el Señor y nos lo recuerda San Pedro. Pero el final del tiempo nos llega también a cada uno el día de nuestra muerte, que puede sorprendernos -igual que los ladrones- en cualquier momento. ¿Hemos preparado el camino para nuestro encuentro con el Señor? ¿Hemos nacido de arriba, del Espíritu Santo? ¿Estamos preparados?

Extraído de http://www.homilia.org/homilia.htm

jueves, 1 de diciembre de 2011

martes, 29 de noviembre de 2011

Trágico accidente

La comunidad de la Capilla "Virgen de la Medalla Milagrosa" se encuentra muy consternada por la trágica desaparición física de Gonzalo Javier Martínez, 20 años, quien tomara su Primera Comunión en nuestra Capilla, y fuera activo participante del Coro e Infancia Misionera.
Elevamos una plegaria a María Santísima, rogando por su eterno descanso y otorgue a su familia la fuerza necesaria para sobreponerse a tan profundo dolor.
 Foto extraída de lapazdigital.com.ar

lunes, 28 de noviembre de 2011

Fiesta Patronal

El domingo 27 celebramos una vez más nuestra Fiesta Patronal.
Tres cosa importantes celebramos hoy, comenzó diciendo el P. Javier en su homilía, primero, el inicio del Tiempo de Adviento, un nuevo año litúrgico. En la Liturgia el tiempo no se mide por el movimiento de los astros, sino que el Tiempo es "Alguien que viene", y este Tiempo Litúrgico, el Adviento, es el tiempo de la espera del Señor, "Alguien que viene". Por otra parte celebramos también la Primera Comunión de estos Niños que hoy recibirán a Jesús Sacramentado por primera vez. Y celebramos a María, bajo la advocación de la Medalla Milagrosa, esa Madre amorosa que es "compañera y colaboradora". Compañera por compartir el Ser Divino con la humanidad, y es colaboradora porque, al pie de la Cruz, María colaboró con la Redención de Jesús.


sábado, 26 de noviembre de 2011

ADVIENTO

El Adviento, preparación a la Navidad, es la celebración de la esperanza cristiana. Jesucristo, con su vida, muerte y resurrección ya ha traído la plenitud de la vida en Dios a los hombres y nos emplaza a nuestra fidelidad. Es, pues, una esperanza a la vez gozosa, segura y exigente; arraiga en el amor incondicional de Dios, huye de los optimismos frívolos, lleva al compromiso y tiende hacia la plenitud escatológica del momento definitivo de Dios.

Dice san Bernardo en un sermón sobre el Adviento y que se lee en el oficio de lectura del miércoles de la primera semana de Adviento:

"Sabemos de una triple venida del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia.

Aquéllas son visibles, pero ésta no. En la primera, el Señor se manifestó en la tierra y convivió con los hombres, cuando, como atestigua él mismo, lo vieron y lo odiaron. En la última, "todos verán la salvación de Dios y mirarán al que traspasaron". La intermedia, en cambio, es oculta, y en ella sólo los elegidos ven al Señor en lo más íntimo de sí mismos, y así sus almas se salvan. De manera que, en la primera venida, el Señor vino en carne y debilidad; en esta segunda, en espíritu y poder y, en la última, en gloria y majestad.

Esta venida intermedia es como una senda por la que se pasa de la primera a la última: en la primera, Cristo fue nuestra redención; en la última, aparecerá como nuestra vida; en ésta, es nuestro descanso y nuestro consuelo".

SIGNOS
Debe notarse, el inicio del Adviento. Es un tiempo de sobriedad: supresión de flores, vestiduras moradas, omisión del Gloria; para destacar que tendemos a la fiesta plena, el retorno del Señor, y la Navidad será su signo. Se conserva el aleluya, signo del gozo de la esperanza. Puede ser pedagógico hacer la corona de Adviento. Es una forma plástica de subrayar el Adviento como "camino" hacia la "luz". Será positivo colocar en el presbiterio una imagen de la Virgen María, quizá combinando con la corona. Debe ser de María con Jesús, y mucho mejor si María ofrece, muestra el niño; el centro es siempre Jesucristo, a quien María ama y hacia quien conduce y guía. Todos estos signos deben "significar" por sí solos. Pero a veces se hace necesaria una breve alusión para evitar que caigan en el folclorismo rutinario.

Extraído de:  http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/ADVIENTO/01B/sugerencias.htm

lunes, 19 de septiembre de 2011

domingo, 28 de agosto de 2011

¿Qué es el aborto..?

Con un bebe de brazos, una mujer muy asustada llega al consultorio de su ginecólogo y le dice:
-Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio.
Mi bebé aún no cumple un año y ya estoy de nuevo embarazada.
No quiero tener hijos en tan poco tiempo, prefiero un espacio mayor entre uno y otro.....
El médico le preguntó:
-Muy bien, ¿qué quiere que yo haga?
Ella respondió:
-Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.
El médico se quedó pensando un poco y después de algún tiempo le dice:
-Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.
La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.
Él siguió hablando:
-Vea señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos. Así usted tendrá un periodo de descanso hasta que el otro niño nazca.
Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños.
Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos puesto que usted no correrá ningún riesgo.
La mujer se asustó y dijo:
-¡No, doctor! ¡Qué horror! ¡Matar a un niño es un crimen!
-También pienso lo mismo, señora, pero usted me pareció tan convencida de hacerlo, que por un momento pensé en ayudarla.
El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.
Convenció a la madre que no hay la menor diferencia entre matar un niño que ya nació y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.

¡EL CRIMEN ES EXACTAMENTE EL MISMO!


No...!!!!!!! Al aborto

Homilía del 22º Domingo durante el año

La respuesta del Jesús a Pedro es sumamente dura: “¡Retírate, ve detrás de mi, Satanás! Tú eres para mi un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”.
Sorprende esta respuesta del Señor aún más, porque pocos momentos antes Pedro había sido nombrado jefe de la Iglesia y Jesús lo había felicitado por haberlo reconocido como el Mesías. Cristo le hizo ver que esa verdad que Pedro había reconocido y confesado no le venía de ningún hombre, sino que se la había revelado Dios Padre. Pero en este episodio de hoy, Jesús llama a Pedro “Satanás” y lo acusa de tener el modo de pensar de los hombres. Totalmente lo contrario a lo anterior. ¿Qué ha sucedido?
San Pedro, utiliza los criterios del mundo y no los de Dios, por lo que se equivoca pensando que el Mesías, el Hijo de Dios, no podía ser perseguido y ajusticiado. Y con esto expresa algo que es muy lógico para el pensar de los hombres, pero no para Dios: si alguien es tan importante como el Mesías esperado, éste tiene que ser una persona de éxito y de victoria; no puede morir perseguido y fracasado. ¡No puede suceder lo que Jesús está anunciando!
San Pedro, además, rechaza el sufrimiento para Jesús. Así nos sucede a nosotros: no queremos sufrimiento ni para nosotros, ni para nuestros seres queridos. Pero resulta que en el plan de Dios, mucho beneficio viene del sufrimiento bien llevado, y todo sufrimiento -aceptado en amor a Dios- tiene un valor tan grande, que ese valor sirve de redención para quien sufre y, además, para muchos otros.
¡Qué difícil es comprender y aceptar así el misterio del sufrimiento humano! Especialmente si día tras día nos están proponiendo que no hay que sufrir. Pero eso no es lo que Cristo nos propone con su ejemplo y con su Palabra.
Efectivamente, en este pasaje evangélico Cristo anuncia su propia Pasión y Muerte. Pero no se detiene allí, sino que enseguida de recriminar a Pedro, hace un anuncio aún más impresionante: no sólo va a tener que sufrir El, pues éste es el Plan de Dios, sino que cada uno de nosotros, si queremos seguirlo a El, deberemos también sufrir con El.
Esto es el Evangelio. Pero... ¡Qué distinto a lo que pensamos! ¡Qué distinto a los que se nos propone cuando se presentan los sufrimientos! Hoy en día hay hasta una secta que parece muy evangélica y muy cristiana, cuyo lema consiste en dejar de sufrir.
Entonces, a pesar de lo que nos traten de vender, a pesar de lo que nos pueda parecer, para seguir a Cristo hay que perder la vida, hay que saber hacerse ofrenda viva, santa y agradable a Dios, como nos exhorta San Pablo; hay que renunciar a lo que pareciera que es la vida, a lo que el mundo nos presenta como si fuera lo más importante en la vida.
Hay que renunciar a muchas cosas, pero la mayor y más importante renuncia y ofrenda que debemos hacer es la de nuestro propio yo: renunciar a criterios propios, para asumir los de Dios; renunciar a la voluntad propia, para asumir la Voluntad de Dios.
¿Cuál es la Voluntad de Dios? ¿Cómo conocer la Voluntad de Dios? Esto es algo que siempre nos preguntamos. Hoy San Pablo nos da una de las formas para conocer la Voluntad Divina, cuando nos dice en la Segunda Lectura:
No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la Voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto”.
Quiere decir esto que para conocer la Voluntad de Dios hay que desprenderse de los criterios del mundo, hay que desprenderse del “yo”, hay que desprenderse de las formas de ser, de pensar y de actuar comunes y corrientes, propias del montón, y dejarse tomar por las formas de ser, pensar y actuar de Dios.
Con esto ya no estaremos en la “mayoría”; estaremos en la “minoría” -es cierto- pero estaremos en Dios y le daremos el culto que El desea y se merece. Más aún, obtendremos la Verdadera Vida, aunque perdamos la “vida” que engañosamente el mundo nos ofrece como ¡tan importante!, como si fuera la verdadera vida.
Placer, poder, riqueza, éxito, lujos, comodidades, apegos, satisfacciones ... todas estas cosas, aún lícitas, forman parte de esa “vida” a la que hay que renunciar para abrazar la Cruz que Jesús nos presenta.

Extraído de www.homilia.org

domingo, 21 de agosto de 2011

Domingo 21º Durante el año

El Evangelio del día de hoy nos presenta precisamente esta verdad fundamental de nuestra fe, sobre la cual se basan nuestras certezas y seguridades sobrenaturales: ¡Jesucristo fundó realmente su Iglesia y colocó a Pedro y a sus sucesores como piedra angular de la misma!: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. A ti te daré las llaves del Reino de los cielos, y lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo; y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. ¡Esto es lo que da fuerza y solidez a nuestra fe, y por eso nos proclamamos, con santo orgullo, “católicos, apostólicos y romanos”!

Este es un punto fundamental que, tristemente, niegan los hermanos separados, que se autodenominan “cristianos”– y que, dicho claramente– han abandonado la fe católica para pasarse a las diversas denominaciones protestantes.

En el Papa los católicos tenemos un punto firme y seguro de nuestra fe porque Jesucristo quiso edificar su Iglesia sobre Pedro y sus sucesores. En sus enseñanzas y en su Magisterio pontificio hallamos una roca inconmovible de frente a los oleajes de confusión doctrinal que hoy en día se arremolinan por doquier, sobre todo en todas esas sectas que quieren asolar y engañar a los fieles católicos. En el Papa, en los Obispos y en los sacerdotes fieles –es decir, en todos aquellos que reconocen la autoridad del Romano Pontífice, siguen su Magisterio y transmiten sus enseñanzas– encontramos al mismo Cristo, Buen Pastor, que guía a sus ovejas a los pastos del cielo. ¡Escuchemos su voz, sigamos sus huellas, imitemos su ejemplo de amor, de santidad y de entrega incondicional para el bien de todos los hombres, nuestros hermanos.

Que éste sea hoy nuestro compromiso: de vivir, defender y proclamar nuestra fe católica, en obediencia al Papa y a nuestros pastores; y, si Dios lo permitiera, también pedirle la gracia de morir por ella, como lo hicieron un día los cristeros y todos nuestros mártires. Que Dios así nos lo conceda y desde ahora proclamemos nuestra fe con nuestras propias obras.

P. Sergio Cordova LC
Extraído de catholic.net

domingo, 14 de agosto de 2011

Domingo 20º Durante el año

Queda claro que Jesús ha venido a recuperar las ovejas perdidas de la casa de Israel. Él ha sido enviado a esto. Es su misión. Sin embargo, Jesús puede hacer una excepción cuando encuentra una fe sólida que se adhiere a la salvación que viene de Dios. En este caso, se trata de la gran fe de aquella mujer que no pide nada para sí misma, sino para su hija. No pide de cualquier modo, sino con una confianza absoluta en el poder de Cristo. San Hilario de Poitiers ve en la mujer cananea a los prosélitos (paganos convertidos a la fe hebraica y en este caso a la fe cristiana) y en la hija a todos los pueblos paganos llamados también ellos a adherirse a la fe. En cierto sentido no se trata de una excepción, sino más bien de un principio general: los no judíos tienen los mismo privilegios que éstos a condición de que tengan una fe suficiente. Aquí se repite el caso del centurión: “no he encontrado una fe tan grande en Israel”. La Iglesia descubrió temprano este principio y lo aplicó ampliamente en la predicación del Evangelio.
El amor no conoce la dilación, no conoce los obstáculos. El amor está en continua actitud de donación y de sacrificio en bien de la persona amada. Esto es lo que vemos en la mujer cananea. Su petición a Jesús está toda en favor de su hija.

Extraído de: catholic.net

domingo, 7 de agosto de 2011

Homilía del 19º Dimingo durante el año

El P. Javier, en su homilía del día de hoy resaltó la importancia de la oración para encontrarnos con Dios.
Así, Elías, en la Primera Lectura (1Rey 19, 9-13), no encuentra a Dios en la tormenta, en el terremoto, ni en el incendio; Elías encuentra a Dios en el silencio. “Dios no está en los fenómenos naturales. Dios creó un mundo perfectible, y en esa acción ocurren fenómenos que el hombre no puede controlar. Dios no está en un accidente. Dios está en el silencio de la oración”.
El Evangelio (Mt 14, 22-33) relata la noche en que Jesús camina sobre las aguas: “No es ese el hecho más importante, dijo el sacerdote, lo importante es la oración que mantuvo Jesús con su Padre durante toda la noche. Al acercarse a los discípulos, ellos no lo conocen, lo confunden con un fantasma, pero Jesús les dice «Tranquilícense, soy yo, no teman». En nuestras vidas pasa algo similar. En los vientos en contra que soplan permanentemente (nuestras dificultades para avanzar) nos solemos enojar con Dios, y nos encerramos en nuestras propias cuevas, como Elías. Nos encerramos en nuestras propias seguridades: ´Dios no existe´; ´Dios me ha abandonado´, pero Dios jamás nos abandona, sólo que nosotros no sabemos verlo. El estar encerrados en nosotros mismos no nos permitimos verlo porque Dios no está en la tormenta, está en el silencio, por eso, cuando las dificultades nos agobien alejémonos del ruido, acerquémonos a la oración, y en el silencio escucharemos su voz porque el Señor siempre nos habla, solamente que a veces lo hace demasiado bajito.
Y realmente se hace presente en cada Misa, cada domingo en el Altar, allí aparece verdaderamente, como lo hizo con los apóstoles.”
Finalizó recomendando que cuando mayores sean las dificultades, más esfuerzo hagamos para acercarnos a la Eucaristía y encontrarnos con Jesús que nos dice “Tranquilícense, no teman”

Continúan las obras...

Sin prisa, pero sin pausa continúa la colocación del cielorraso en nuestra Capilla. En este tiempo la celebración litúrgica de cada domingo se realiza en el salón comunitario.


Hoy, en el día de San Cayetano, cumplen años, y por tal motivo recibieron la bendición especial, dos miembros activos de la comunidad: Doña Bonicha, como todos la conocemos, ministro de la Comunión; y Kevin, un joven monaguillo. A ambos muchas felicidades, y que la Virgen Santísima los guíe siempre en sus respectivos ministerios.

martes, 26 de julio de 2011

Día de los abuelos

Hoy, 26 de julio, la Iglesia Católica celebra la memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. Por ello la Conferencia Episcopal Argentina, a través del Área de Adultos Mayores del Secretariado Nacional de la Familia, propone que, año a año se vaya imponiendo la costumbre de celebrar y homenajear en este día a los abuelos y abuelas.

Los obispos argentinos, en su exhortación con motivo del “Año Internacional de las Personas de edad” de 1998, expresaron: “El lugar de las personas mayores está en el seno de su propia familia, allí merecen una atención privilegiada por deber de gratitud y veneración”.

El arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, en su homilía del domingo 26 de julio de 2009 decía: “En el ritual del matrimonio se retoma una bendición de la Biblia y se les dice a los esposos: “Que sean padres fecundos y de reconocida virtud, y puedan ver a los hijos de sus hijos”. El ver a los “hijos de sus hijos” forma parte de ese horizonte de plenitud que tiene la vida del hombre. En sus nietos, los abuelos ven la prolongación de la vida que ellos han engendrado. Hay una continuidad que marca el sentido espiritual de la condición humana. Esto tiene mucho que ver, además, con el sentido de la historia y la trasmisión de valores que son propios de la cultura del hombre y la sociedad. Hay un pasado que se hace presencia en la persona de los abuelos. La solidez de la raíz es garantía para el futuro de los hijos; su compañía es, por ello, una riqueza”.

Oración por los abuelos
Señor Jesús, tú naciste de la Virgen María, hija de San Joaquín y Santa Ana.
Mira con amor a los abuelos de todo el mundo. ¡Protégelos! Son una fuente de enriquecimiento para las familias, para la Iglesia y para toda la sociedad.
¡Sosténlos! Que cuando envejezcan sigan siendo para sus familias pilares fuertes de la fe evangélica, custodios de los nobles ideales, hogareños, tesoros vivos de sólidas tradiciones religiosas.
Haz que sean maestros de sabiduría y valentía, que transmitan a las generaciones futuras los frutos de su madura experiencia humana y espiritual.
Señor Jesús, ayuda a las familias y a la sociedad a valorar la presencia y el papel de los abuelos. Que jamás sean ignorados o excluidos, sino que siempre encuentren respeto y amor.
Ayúdales a vivir serenamente y a sentirse acogidos durante todos los años de vida que les concedas. Amén.
(Benedicto XVI).+

Extraído de AICA on line.

domingo, 24 de julio de 2011

Domingo 17º Durante el año

Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo" (Mt 13, 44-45).

Salomón le pidió a Dios el don de la sabiduría (Primera Lectura: 1Rey 3, 5.7-12). La prefería a todas las riquezas de este mundo. Pero la sabiduría no equivalía a erudición ni a un fácil truco para tener a mano algunas fórmulas en el momento de un examen. La sabiduría era el arte de saber conducirse en la vida por el camino recto. La sabiduría equivalía a la justicia.

LA JERARQUÍA DE VALORES

También el evangelio que hoy se proclama (Mt 13, 44-52) contiene una sencilla y hermosa lección sobre la verdadera sabiduría. Jesús la expresa bajo la forma de tres parábolas inspiradas en la vida ordinaria de las gentes de su alrededor: agricultores de Galilea, mercaderes de Cafarnaúm y pescadores del lago de Genesaret.

  • Un hombre encuentra un tesoro en el campo y lo esconde de nuevo. Vende todo lo que tiene y, lleno de alegría, se apresura a comprar aquel campo.
  • Un comerciante en perlas finas, encuentra una de gran valor. También éste vende todo lo que tiene y la compra.
  • Unos pescadores arrojan la red en el mar y recogen toda clase de peces. Llegados a la costa se sientan y hacen la selección entre los buenos y los malos peces.

Las tres parábolas coinciden en una enseñanza. Es preciso estar preparados para hacer las opciones justas en la vida. En eso consiste la verdadera sabiduría. Hay que establecer una jerarquía de bienes y de valores. Y aprender a prescindir de lo que vale menos para conseguir lo que vale más. Aunque parezca costosa, esa decisión comporta una gran alegría.

LAS VERDADERAS OPCIONES

“El reino de los cielos se parece…” El mensaje de las parábolas quedaría incompleto si se olvidara esa breve introducción que las encabeza. Jesús no es un moralista. Es un profeta. No vende fáciles recetas para aumentar la autoestima personal. Revela el rostro, la presencia y las expectativas de Dios con relación a la humanidad. Es decir, el Reino de Dios.
“El reino de los cielos se parece a un tesoro”. El Reino de Dios está escondido a los ojos de muchos. Pero existe y es real. Sale a nuestro encuentro cuando menos lo sospechamos. Y exige de nosotros la disponibilidad para entregar todo lo que hacemos y tenemos. La parábola nos sugiere la valía de la fe.
“El reino de los cielos se parece a un comerciante”. El Reino de Dios puede estar expuesto a la luz pública. Pero sólo quien anda buscándolo, lo encuentra. Hace falta tener sed para encontrar la fuente que mana y corre. Hace falta la capacidad para conocer el valor que encontramos para arriesgarlo todo. La parábola nos habla de la aventura de la esperanza.
“El reino de los cielos se parece a la red”. El Reino de Dios es inabarcable como el mar. Requiere de nosotros arrojo y valentía, pero también la preparación y los instrumentos necesarios para captar su riqueza. Y el discernimiento necesario para apreciar el valor de las opciones. La parábola nos da la clave de la sabiduría que, sin duda, es el amor.

- Señor Jesús, tú eres El tesoro y la perla que nos salen al encuentro. Tú eres el modelo de las grandes virtudes del reino de tu Padre y nuestro Padre. Que tu Espíritu nos enseñe a realizar con alegría las opciones que nacen de la verdadera sabiduría. Amén.

Extraído de las reflexiones de José-Román Flecha Andrés
Universidad Pontificia de Salamanca

domingo, 17 de julio de 2011

Domingo 16º Durante el año


"Lo que en la siembra aparecía de un modo, se hallaría de otro en la floración; y lo que hoy semejaba cizaña, el día de mañana podría mudarse en trigo. Así, hereje hay hoy que mañana se muestra fiel; y al presente se ve pecador que se convertirá en justo. De ahí que el dueño remitiese ambas cosas a la recolección, es decir, hasta el juicio de su paciencia divina. Si no hubiese venido la paciencia de Dios sobre la cizaña, la Iglesia no poseería un san Mateo, convertido de publicano en evangelista, ni un san Pablo, de perseguidor hecho apóstol" (San Pedro Crisólogo, Sermón XCVII, citado en Evangelio Cotidiano. comentario y oración. 2011. San Pablo)

domingo, 10 de julio de 2011

Domingo 15º Durante el año

Este domingo Jesús nos trae la "parábola del sembrador",  el que esparce la semilla haciendo que caiga en todo y en todos, para que cada uno la haga germinar en su corazón.
Como dice don José Antonio Pagola en su reflexión: Para sembrar el Evangelio hemos de salir de nuestra seguridad y nuestros intereses. Evangelizar es “desplazarse”, buscar el encuentro con la gente, comunicarnos con el hombre y la mujer de hoy, no vivir encerrados en nuestro pequeño mundo eclesial.

Y agrega algo esencial...
A sembrar no se puede salir sin llevar con nosotros la semilla. Antes de pensar en anunciar el Evangelio a otros, lo hemos de acoger dentro de la Iglesia, en nuestras comunidades y nuestras vidas. Es un error sentirnos depositarios de la tradición cristiana con la única tarea de transmitirla a otros. Una Iglesia que no vive el Evangelio, no puede contagiarlo. Una comunidad donde no se respira el deseo de vivir tras los pasos de Jesús, no puede invitar a nadie a seguirlo.

Para finalizar, Pagola nos dice que hemos de aprender a sembrarlo con fe, con realismo y con verdad. Evangelizar no es transmitir una herencia, sino hacer posible el nacimiento de una fe que brote, no como “clonación” del pasado, sino como respuesta nueva al Evangelio escuchado desde las preguntas, los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de nuestro tiempo. No es el momento de distraer a la gente con cualquier cosa. Es la hora de sembrar en los corazones lo esencial del Evangelio.

Extraído de http://somos.vicencianos.org/comentarios/2011/07/06/ciclo-a-15%C2%BA-domingo-de-tiempo-ordinario-reflexion-de-jose-antonio-pagola/

Nuevas obras

Después de casi un mes de inactividad en este sitio por razones personales de quienes administramos el mismo, reanudamos hoy el contacto con todos quienes lo visitan periódicamente y nos instan a continuar con esta obra.


A propósito de obras, en nuestra Capilla se ha comenzado la colocación del tan ansiado cielorraso, para lo cual se ha tenido que montar un gigantesco andamio móvil para que los operarios puedan trabajar con comodidad y seguridad a tan gran altura. Pedimos a María, Nuestra Madre de la Medalla Milagrosa, protección para los trabajadores y bendiciones para todos quienes con su aporte hacen posible seguir embelleciendo Su Casa.

domingo, 19 de junio de 2011

Feliz Día, Papá..!

Para que no olvidemos lo que nuestros padres han hecho por nosotros... y que el día de los padres es cada día de nuestra existencia.
Que Dios, que es Padre, es Hijo, y es Espíritu Santo, bendiga y acompañe a todos los padres en su vida.
Por los que no están, elevamos una plegaria para que los abrace en su Eterno Amor.
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lunes, 13 de junio de 2011

Pentecostés

Origen de la fiesta


Los judíos celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas, 50 días después de la pascua. De ahí viene el nombre de Pentecostés. Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés.
En esta fiesta recordaban el día en que Moisés subió al Monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre.
La gente venía de muchos lugares al Templo de Jerusalén, a celebrar la fiesta de Pentecostés.
En el marco de esta fiesta judía es donde surge nuestra fiesta cristiana de Pentecostés.

Fuente: catholic.net

Para reflexionar

Concluye el tiempo pascual, y en la fiesta de Pentecostés que celebramos este domingo, revivimos el nacimiento de la Iglesia y el cumplimiento de la promesa que nos hiciera Jesús: la Venida del Espíritu Santo.

Bajo estas consignas, cabe preguntarnos, entonces, si estamos siendo dóciles a la acción de este Santo Espíritu, si experimentamos y consideramos como real la presencia del Espíritu Santo en la iglesia actual, y si encontramos en esta figura de la tercera persona de la Santísima Trinidad, la fortaleza, la iluminación y el sostén necesario para seguir llevando a cabo nuestra tarea evangelizadora.

Para motivar estas reflexiones, les sugiero la lectura del siguiente cuento, basado en un suceso atribuido a San Vicente Ferrer (1), tomado del libro Parábolas para una vida más feliz, del P. Eusebio Gómez Navarro (SAN PABLO):


A San Vicente Ferrer le comunicaron que en la reunión en la que tenía que predicar, estarían presentes varios personajes muy importantes. Vicente se afligió: se puso a preparar con mucho esmero su sermón.

A muchos no les gustó ese sermón. Vicente no había estado tan profundo como en otras ocasiones. Vicente se dio cuenta de que le había dado mucha importancia a la sabiduría humana y se había olvidado de lo principal: del poder del Espíritu Santo.

Para la nueva predicación se volvió a preparar, pero dando suma importancia a la oración, a la meditación. Todos quedaron conmovidos ante la nueva prédica.

Algunos le dijeron a Vicente que el sermón del día anterior no les había llegado al alma, pero que el de ese día los había penetrado muy hondo. Vicente respondió:

“Es que ayer habló Vicente; hoy, en cambio, habló el Espíritu Santo”.


(Hugo Estrada, en “Parábolas para una vida más feliz”, Eusebio Gómez Navarro, SAN PABLO, 1º edición, 2010)

domingo, 5 de junio de 2011

Homilía 7º Domingo de Pascua

El P. Sergio, en su homilía, relacionó las Lecturas del día con la entrega de las Oraciones (Padre Nuestro; Ave María y Credo) a los niños de los distintos niveles de Catequesis.
“Todo en la historia tiene una continuidad”, dijo. “Uno termina una etapa e inmediatamente inicia otra. Ustedes chicos, reciben hoy una tarjetita con la oración como signo de haberla aprendido y que la rezan, y la deben seguir rezando, todas las noches, y es este un gran acontecimiento en la catequesis porque los anima a seguir profundizando en la fe. Así también es la historia de la Iglesia. Imaginen, Jesús le enseñó a sus discípulos, hace más de dos mil años, el Padrenuestro y nosotros lo seguimos rezando hoy porque ha habido catequistas, laicos, sacerdotes que se han encargado de comunicar el Anuncio de Jesús”.
“Eso es continuidad. Debemos continuar rezando, amando a Jesús. No debemos tener vergüenza de anunciar en nuestros ámbitos la Buena Noticia, porque esa es la misión que nos ha dejado el Señor.”
Más adelante hizo referencia también a lo importante que desde las familia se de continuidad al cariño, el respecto, las buenas costumbres. “Cuando hablamos de esperanza nos referimos a que esperamos que algo bueno nos llegue en el futuro, pero para eso tenemos que comenzar hoy nosotros para que con nuestras acciones y nuestras palabras contribuyamos a la esperanza de un mundo mejor.”

Al finalizar la celebración, los niños de los distintos niveles de catequesis recibieron las oraciones bendecidas como recordatorio de su continuidad en la formación en la Fe.


sábado, 4 de junio de 2011

En el mes del Sagrado Corazón

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Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío..!

miércoles, 25 de mayo de 2011

Para pensar...

Hemos recibido este lindo Power Point, y lo compartimos en este 25 de Mayo...
Argentina...¿Que nos pasó?
Recomendable!

martes, 24 de mayo de 2011

María, Auxilio de los Cristianos

Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo.

San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

El mismo Don Bosco ideó la imagen de la Señora: vestida con túnica y manto regios, como reina bellísima, coronada de doce estrellas, con la enseña de su Hijo Jesús en los brazos, atento como Ella a los hombres, y con el poder de Dios en su mano derecha, simbolizado en el cetro. Y con los ojos en dirección a la tierra, a la Iglesia, a la Humanidad. Una Señora dinámica, en pie, dispuesta a auxiliar de inmediato.


En 1880 llegan los primeros misioneros enviados por Don Bosco a la Patagonia Argentina. En 1920 comienza la construcción del Santuario en honor a la Virgen bajo al Advocación de María Auxiliadora, en Fortín Mercedes, Pedro Luro, provincia de Buenos Aires (foto). En 1924 son repatriados los restos del hoy Beato Ceferino Namuncurá, y el 27 de octubre de 1949, el gobierno argentino la declara Patrona Nacional del Agro.

DECRETO 26.888
El Presidente de la Nación Argentina Decreta :

ARTÍCULO 1º : Declárase a la Santísima Virgen María, en su Advocación de María Auxiliadora, Patrona Nacional del Agro Argentino.

ARTÍCULO 2º : Cada año, en la fecha del presente DECRETO, se celebrará el día de la Patrona Nacional del Agro Argentino y se concederán facilidades necesarias para que alcance proporciones de HOMENAJE-NACIONAL a la Santísima Madre de Dios como Protectora de los Campos.

ARTÍCULO 3º : El presente DECRETO Nº 26.888 del 27 de octubre-1949 será refrendado por los señores Ministros, Secretarios de Estado, en los Departamentos de Relaciones Exteriores, Culto y de Agricultura Ganadería.

domingo, 15 de mayo de 2011

Homilía 4º Domingo de Pascua

“Este domingo estamos celebrando la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones”, comenzó diciendo el P. Lionel hoy en su homilía.
“La primera y gran vocación es el llamado de Dios a la vida, y nuestra primer vocación en la vida es ser felices. Dios nos llama a este mundo para la felicidad, pero no la felicidad que nos trae la ausencia de problemas. Nosotros sabemos que nuestra felicidad nos llega por medio de la Cruz, y la cruz no es “color de rosas”. Nuestra felicidad está en encontrar nuestro propio lugar en el mundo, frente a Dios y frente a los demás, y esa es nuestra vocación. En la medida que la encontremos y la desarrollemos, allí nos sentiremos plenos, no sin dificultades… aunque muchas veces nos perdemos las cosas verdaderamente importantes por preocuparnos de otras cosas”, remarcó.
Mas adelante dijo que “no es casualidad que hoy estemos rezando por las vocaciones religiosas y sacerdotales. Escuchamos en las Lecturas que Jesús se presenta como el Pastor, como alguien que entra en una relación tal con sus ovejas que las conoce e identifica a cada una por su nombre. Esa es la misión, también, que Jesús nos ha encomendado a nosotros los sacerdotes y religiosos: cuidar de su rebaño, guiarlo a la vida eterna… Por eso es necesario que recemos mucho para que los pastores de la Iglesia puedan llevar adelante su tarea, y para que haya más vocaciones sacerdotales y religiosas para que su mensaje continúe expandiéndose y puedan continuar haciendo presente a Jesús en su Cuerpo y en su Sangre”.
“Pidamos a Señor la Gracia de estar atentos a lo que Él nos pide. Los que ya tenemos una opción de vida que realmente seamos capaces de promover ese estilo de vida y los grandes valores de la familia.”
Y finalizó pidiendo a la asamblea rezar por la santificación de todas las vocaciones y principalmente por la santidad de los sacerdotes. “Necesitamos ser cada días más santos. Amén”.

sábado, 14 de mayo de 2011

Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones



Mensaje completo del Santo Padre Benedicto XVI con motivo de celebrarse, el Cuarto Domingo de Pascua, la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.
Este año bajo el lema: "Proponer las vocaciones en la Iglesia local"


lunes, 9 de mayo de 2011

Nuestra Señora de Luján

PATRONA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

El Milagro de la Imagen

Corría el mes de mayo de 1630 cuando la milagrosa imagen de la Virgen de Luján llegó a la Argentina.

Antonio Farías Sáa, era un hacendado radicado en Sumampa (Santiago del Estero) que quería colocar en su estancia una capilla para la Virgen. Este hombre le pidió a un amigo que vivía en Brasil que le enviara una imagen que representara la Inmaculada Concepción de María. El amigo le envió dos, la que le había encargado y otra de la Virgen con el Niño Jesús. Cuando llegaron, fueron colocadas en una carreta y partieron en una caravana rumbo a Sumampa.
La caravana se detuvo a orillas del río Luján a 67 kilómetros de Buenos Aires, en una hacienda, conocida como la estancia de Rosendo. Al llegar el otro día los carreteros iban a proseguir con el viaje, pero la carreta que llevaba la imagen no se movía, intentaron de todas las formas posibles que caminara, bajaron la mercadería, colocaron más bueyes, pero todo fue inútil, las dos imágenes estaban en el fondo de la carreta en dos pequeños cajones.
Los carreteros retiraron una imagen y no se movió, la subieron y bajaron la otra, y la carreta marcho normalmente. En ese instante los hombres comprendieron que estaba ocurriendo algo milagroso. Al ver que la Virgen no quería marcharse se dirigieron a la casa más cercana, la de don Rosendo.

La familia se emocionó al ver la imagen y la colocaron el su casa, la noticia corrió por toda la región, y se enteraron hasta en Buenos Aires. Las personas empezaron a viajar al lugar, entonces don Rosendo construyó una pequeña capilla, entre los pajonales de la pampa, en este lugar permaneció la virgencita desde 1630 hasta 1674.

El Negro Manuel

Este hombre dedicó toda su vida, desde que llegó a la Argentina, a cuidar a la Virgen de Luján. Fue traído de Africa y vendido como esclavo en Brasil. Llego al Río de la Plata a los 20 años de edad, en la embarcación en donde venia la bendita imagen, presenció el milagro en la estancia de don Rosendo.
Se desconoce quien era su dueño, pero Manuel permaneció en la estancia al cuidado de la imagen, consagrando su vida a la atención de la santísima Virgen.
La tradición nos dice que Manuel realizaba curas milagrosas con el sebo de las velas de la capilla y relataba a los peregrinos los viajes de la Santa Virgen, que salía de noche para dar consuelo a los afligidos. Manuel guardaba de los viajes de la Señora los abrojos se desprendían del vestido de la Virgen. Con los años, don Rosendo falleció y el lugar quedo casi abandonado, pero éste hombre fue siempre fiel y continuó al servicio de la Virgen.

Doña Ana Mattos

Doña Ana Mattos, viuda de Siqueyras era una señora que tenia gran cantidad de tierras a orillas del río Luján, ella quería llevar la imagen a su casa y realizarle una capilla, para ello en el año 1674, habló con el Cura Juan de Oramas, administrador de los bienes de don Rosendo y la colocó en su casa, pero la Santa Virgen desapareció y la encontraron en su antigua ermita (capilla), doña Ana volvió a llevar la imagen a su casa y por segunda vez regresó a la estancia de don Rosendo.

La dama consultó entonces a las autoridades eclesiásticas y civiles, quienes viajaron al lugar y examinaron lo sucedido, esta vez la Virgen fue trasladada en una devota peregrinación y en compañía de Manuel. Desde ese momento la imagen no retornó más a su antigua capilla.

Luego de confirmar la veracidad de lo sucedido la Autoridad Eclesiástica, autorizó oficialmente el culto público a la "Pura y Limpia Concepción del Río Luján". Doña Ana donó el terreno para la realización del nuevo templo en el año 1677 lugar en donde actualmente se encuentra la hermosa Basílica de Luján.

Extraído de http://www.ewtn.com

domingo, 1 de mayo de 2011

Beato Juan Pablo II

“De ahora en adelante sea llamado beato y que se pueda celebrar su fiesta en el lugar y según las reglas establecidas por el Derecho cada año el 22 de octubre, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Juan Pablo Segundo es Beato, es Venerable.” S.S. Benedicto XVI - 01 de Mayo de 2011.

Texto completo de la biografía del Beato Juan Pablo II leída por el Cardenal Agostino Vallini, vicario general del Papa para la diócesis de Roma, publicado por AICA.

Homilía del Domingo 01 de Mayo de 2011

“Hoy estamos celebrando la Fiesta de la Divina Misericordia, devoción instituida por Juan Pablo II”, comenzó diciendo en su homilía el P. Sergio.
“Un verdadero regalo Pascual, precisamente su Pasión, Muerte y Resurrección es el triunfo de la Misericordia de Dios por cada uno de nosotros.
Dios no simplemente busca darnos su perdón, que nosotros nos arrepintamos de nuestros pecados, cambiemos de vida; su amor no busca un triunfo, sino que nos acompaña, nos alienta, nos contiene en ese proceso que va a durar toda nuestra vida.”
“Nos acompaña con su Misericordia para que perseveremos en ser cada vez mejores cristianos. Aún cuando no lo percibamos con nuestro corazón, Él sigue a nuestro lado regalándonos su Gracia.”
Refiriéndose al día de los trabajadores, dijo: “La oración y de la escucha de Su Palabra nos tiene que hacer mejores trabajadores, más honestos, más solidarios con quienes compartimos todos los días. Por eso pidamos al Señor en este día de los trabajadores que nos acompañe y aliente en la tarea cotidiana, aquellos que son remunerados pero también en todos aquellos por los que no recibimos recompensa, aquellos que son fruto del amor, y que a veces son los que más nos cuesta. Que el Señor, por su infinita Misericordia, nos ayude a ser más solidarios, a perseverar en el bien, en lo más típicamente cristiano: nuestro testimonio, nuestro ejemplo. Testimonio y ejemplo que Juan Pablo II nos ha dejado a lo largo de toda su vida siendo un Papa muy abierto a las nuevas realidades sociales, que llevó su mensaje a todas las latitudes, hasta a los lugares donde no lo dejaban entrar. Perseveró hasta que pudo visitar países en lo que estaba totalmente prohibida la fe cristiana. Que nos enseñe también a nosotros a ser perseverantes en aquellos límites en los que a veces nos parece que no podemos llegar como puede ser dialogar con alguien que no nos escucha; perseverar en la misericordia y tratar de reconciliarnos en ambientes laborales o familiares en lo que no colaboramos, o tal vez los demás nos hacen un poco la vida imposible, continuar nosotros llevando el anuncio del Evangelio con actitudes cristianas. Actitudes que nos cuestan como son hacer una oración comunitaria, hablar de Dios en los ambientes que frecuentamos, participar de una misión, de las actividades de la capilla o la comunidad eclesial, etc. Animarse a superar esos obstáculos que creemos tener: la vergüenza; la falta de tiempo, no son obstáculos, sino simplemente nuestra dejadez, nuestro abandono de la fe, no amar realmente de corazón a Dios y poder vencer esas limitaciones para compartir con el prójimo esta fe que decimos profesar.”
“Jesús en el Evangelio de hoy (Jn 20, 19-31) nos enseña algo maravilloso. Pocos días antes había sido abandonado por sus discípulos, sólo Juan estaba junto a la Cruz, sin embargo Él después de resucitar sale a buscar a los que lo habían negado, los que habían renegado de Él, los que desilusionados se retiraban a su pueblo como los discípulos de Emaús. Quién de nosotros, si nos sentimos abandonados o traicionados somos capaces de dar el primer paso e ir al encuentro de quienes se decían nuestros amigos. Se nos hace muy difícil. Como Jesús, cuando nos engañan, nos traicionan, también nos sentimos morir, el corazón se nos desgarra, todo el amor y la confianza depositada pareciera que se desmorona en un instante, sin embrago Jesús va al encuentro y los saluda deseándoles la paz. Incluso a Tomás, que no creyó lo que sus amigos le contaban y hasta, podemos decir, se burló de ellos, los desafió, Jesús lo busca, le muestra sus llagas y lo perdona.”
Finaliza su homilía pidiendo a Dios nos siga fortaleciendo, dando la Gracia de poder creer “sin haber visto”, de saber del triunfo de Jesús sobre el pecado y la muerte y a ser partícipes de la paz que el Señor viene a traer al mundo con su Resurrección.

sábado, 30 de abril de 2011

ALELUIA..!

EXCELENTE POWER POINT PARA REFLEXIONAR SOBRE LA LECTURA DEL 24/04/2011.



domingo, 24 de abril de 2011

Pascua de Resurrección

¡JESUCRISTO HA RESUCITADO!
¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO..!

La Santa Misa de Pascua de Resurrección se celebró en nuestra Capilla hoy a las 10:30 Hs.
Algunas imágenes de lo vivido.

En las ofrendas, junto a los dones, se acercan al Altar pequeños panes, que son distribuidos entre los presentes al finalizar la celebración. Estos reciben el nombre de "Eulogias" que significa "alegría que se comparte".